jueves, 17 de abril de 2014

El demonio y el árbol de cabezas

Un travieso demonio, muy aburrido, plantó un árbol particular en un cruce de caminos en el medio de la nada. Este árbol creció frondoso y llegó a dar frutos, que tenían formas de cabezas humanas.
Llegó un viajero por aquel cruce y decidió pasar la noche debajo del árbol ya que estaba lejos de cualquier poblado donde hospedarse.
 Mala idea la de nuestro viajero, ya que las frutas con forma de cabezas, ni bien concilió el sueño le comenzaron a contar de todos los terribles accidentes , macabras y funestas profecías que podría sucederle en medio de sus sueños. Con susurros hipnóticos y lamentos de por medio, la noche pasó. Al llegar el alba, nuestro caminante despertó y continuó su viaje como si nunca hubiese ocurrido nada.
El demonio que estuvo toda la noche a la expectativa de la huida aterrorizada del viajero,confundido y desilusionado decidió tomar la forma de una aldeana que pasaba por ahí, y saludando al viajero le preguntó si había pasado la noche debajo del árbol que espantaba. El viajero respondió que así había sido, y que esas frutas le hablaban en sueños y con una sonrisa le dijo al demonio disfrazado " que podría saber un árbol que está toda su vida en el mismo sitio, y unas frutas que eventualmente caerán y morirán, sin haberse movido de ese mismo lugar?."
El viajero se despidió con una sonrisa, y el demonio se quedó ofuscado debajo de su árbol.

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