martes, 11 de noviembre de 2014

De las noches, los días, la Luna y el Sol...

Desperté al sonido de las campanas verdes, totalmente desorientada corrí, corrí desesperadamente a través de la brillante foresta. Los extraños trinos de invisibles aves en aquel laberinto esmeralda aumentaron mi mareo.Sus ojos me miraban, aunque yo no los veía, sus invisibles colores me debían rodear, pero no los percibía
Seguí corriendo, sin saber exactamente mi destino, a ciegas, sentía que poderosas ramas arañaban y tiraban de mis ropas. Furiosos aleteos a mi alrededor daban cuenta de la presencia de aquellos seres que creía invisibles... eso estaba bien, al menos estaba lejos de ser una ilusión, su existencia.Sus voces agudas, diminutas y entrelazadas llenaron todo mi ser, y repentinamente callaron.
Ritmo. Autoría propia Lalaith
Por fin caí en la cuenta, jamás llegaría al final de ese bosque, jamás llegaría al final de esa busqueda...
Porque si lo hacia acabaría la magia de su existencia; y así mi carrera sería ridicula y totalmente vana.
Lentamente detuve mi carrera, y ahi, de pie en medio de la foresta lo vi: debía quedarme en ella, hermanarme con su esencia, debía oir sus voces secretas, su lenguaje ancestral, y sobre todo deseaba sentir aquella vida desconocida y salvaje, dormir con el arrullo del agua en las rocas, y despertar conel murmullo del viento y las hojas conversando sobre mi cabeza.
Llamar a la Luna madre y al Sol Padre, a las estrellas y los seres hermanos, ese sería mi fin verdadero...

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